Miércoles 20 de Febrero del 2008
Aparentemente era mi sugestión, y nada más que eso, ya es la tercera
noche aquí, y nada raro ha pasado, solo se escuchan los ruidos comunes y
normales de la naturaleza, el viento agitando alguna rama, o silbando arriba de
esta casa sin techo, algún animal nocturno caminando por ahí, inclusive los
mugidos de las vacas y los relinchos de los caballos ya me parecen cosa de
todos los días. Le estoy tomando cariño al lugar, todo encaja perfecto,
inclusive esta tétrica edificación a medio terminar pareciera acoplarse al
paisaje, y tengo la libertad de hacer mis cosas sin molestar a nadie. Hoy
estuve toda la mañana tomando mate y haciendo algunas artesanías para mañana,
me senté debajo de uno de los árboles frutales, y le dediqué un largo tiempo al
diseño de cosas nuevas, busqué las inspiración en aquellas cosas que me
rodeaban, y de repente las vi, una colonia de hormigas coloradas y grandes,
estaban transitando una carretera imaginaria, sin molestarse, sin
interrumpirse, por lo menos distinguí dos tipos de estas en esa vía, se podría
decir que unas eran soldados, las más grandes, y las otras, las que más
abundaban, eran obreras, de menor tamaño, pero más inquietas. Por momentos
alguna parecía desbandarse, e ir en busca de otro camino, a los segundos una de
los soldados se ponía delante para guiar a la hormiga obrera nuevamente a la
senda correspondiente, me llamó mucho la atención esta acción, como si se
tratase de un niño abusón, que usa su tamaño para intimidar otro muchacho más
pequeño, sin embargo, entendí al verlas, que su trabajo era necesario, para
mantener el orden, ya que la recolección de comida, que es lo que las obreras
tienen por tarea, es fundamental para la supervivencia de la colonia, fue en
ese momento que me percaté de la necesidad de ciertos roles en las diferentes
sociedades, también examiné mi propia realidad, tuve solo por poco tiempo la
protección de aquella persona que podría haberme puesto nuevamente en camino, y
no puedo evitar pensar que hubiese sido de mi, si mi mamá estuviese viva, si mi
padre, no se hubiese ido con otra mujer, recién ahora, y con mucho recelo,
estoy sintiendo eso de ser parte de una colonia, una familia, tantos años
abriéndome camino a fuerza de voluntad, tanta fatiga, tantas decisiones tomadas
con desatino, tantas lagrimas, tanto dolor, y hoy, sin haberlo merecido, ni
haberlo buscado, encuentro el refugio y el amor que durante tantos años busqué,
me cuesta mucho trabajo demostrarle a Raúl lo importante que es para mi tenerlo
en mi vida, y tener por añadidura a su hermosa familia que me ofreció sus
bondades con brazos abiertos, sin hacerme sentir como un completo extraño, ni
forastero. ¿Y que decir de Vero? Me siento como un niño al que le compran ese
regalo que estaba deseando, se me hace muy fácil hablar con ella, tengo la
extraña sensación de haberme encontrado con alguien a quien siempre conocí,
pero que el destino había apartado de mi lado por un lapso de tiempo, para
luego devolverla a mi vida. Hoy siento que el rompecabezas se estuviese
armando, las piezas que faltaban empiezan a aparecer, piezas importantes,
necesarias, pero tengo el presentimiento que aún faltan más por hacer su
presentación. Espero que sean tan buenas y lindas como las que ya decidieron
formar parte de mi vida.
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