Aullidos y
sombras
En este diario deposito mis últimas
esperanzas, espero que alguien lo encuentre pronto, antes que ellos lo hagan...
Jueves
7 de febrero de 2008
Hace tres
días que llegué a la casa de mi medio hermano, acabo de comprar este diario
porque me pareció divertido documentar mi experiencia en este lugar y este
momento.
Raúl (mi medio hermano) me animó a
expresarme de esta manera, me dijo que algún día podría mirar hacia atrás y
olvidar muchas de las cosas que viví, que la mejor manera de perpetuar a las
personas, los lugares y las experiencias es a través del papel, también me dio
una guía para poder comenzar este diario para situarme en el contexto en el
cual estuve, así que saludo al Tomás que está leyendo esto en el futuro!.
Raúl me dijo que para empezar me ponga
delante del espejo y describa lo que estaba viendo, así que aquí estamos,
parados delante del espejo del baño. Lo primero que puedo notar es que el viaje
que vengo realizando desde hace más de dos meses me ha hecho estar más en
forma, aunque sospecho que estoy un poco flaco porque los pantalones se me
caen, de alguna manera mis pómulos resaltan bastante más de lo que creía,
también veo que mi pelo necesitaría algo más de cuidado, si no fuera tan hippie
quizás lo haría. Me río mientras escribo esta imprudente apreciación. Descubrí
algunas pocas canas a los costados, pensé que me iban a hacer lucir más viejo,
pero dan mucha personalidad, al menos a mi me gustan, continúo con mi propia
auto foto frente al espejo, arrugas, sí, algunas pocas cerca de los ojos, se
marcan mucho cuando sonrío, me estoy dando cuenta que justamente en ese
momento, cuando sonrío, mis ojos se esconden cual oriental, no me decido en el
objetivo a usar, si es simpático y aniñado, o solamente llamarme grandote y
tonto. Continuando con la inspección de mi rostro, debo decir que he mirado
dentro de mi boca, me persigno solamente por haberla nombrado, los dientes
están bien alineados, pero el mate y el cigarrillo han hecho mella en ellos, ya
no hay blanco perlado como otrora, más bien predomina un amarillo nacarado con
marcadas líneas oscuras, espero llegar a Buenos Aires para hacerme un tiempo e
ir al dentista. El resto del cuerpo puedo verlo sin utilizar el espejo, mis
manos están ásperas, y debo reconocer
que hay momentos en que me duelen un poco las articulaciones, supongo que se
debe a lo que hago para ganarme el pan, no se si es correcto anotarlo en este
momento, o bien tengo que hacer un apartado, pero voy a arriesgarme a
mencionármelo, no vaya a ser que en el futuro me olvide, soy artesano, y a eso
me dedico, aunque no quiero hacer esto
toda la vida, sin embargo hoy trabajo metales con mis manos, les doy formas, le
agrego cosas y le saco otras, me gustan las formas que representan algo pero
están a libre interpretación del comprador, es que cuando uno se sienta en una
plaza, extiende la manta y expone sus obras, la gente que pasa suele darte
charla sobre lo que haces, y a muchos les gusta hacerse los expertos diciendo
tal cosa o tal otra sobre tal o cual artesanía, como a mi solo me interesa
venderlas, porque sino no como, dejo que hablen y digan lo que quieran, porque
en definitiva el que tiene razón al final del día es el estomago. Tengo algunos
cayos en las yemas de los dedos, pero intuyo que estos fueron producidos por la
guitarra más que por mi trabajo, en algún momento había pensado en dedicarme a
tocar en las plazas y los colectivos, pero recaudaba pocos aplausos y mucho
menos monedas, así que con esto recorrí el país, hasta llegar a donde estoy
ahora, en San Luis capital, ciudad de los puntanos, en casa de mi medio hermano
Raúl, veremos cómo nos trata esta nueva situación.
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