Fantasmas
A veces estos fantasmas no me han dejado
ver el camino, a veces no quise ver el camino, dije dirigirme hacia ahí, y puse
los pies en polvorosa, me abrieron otras sendas, y me aventure en ellas,
descubrí los aromas más bellos y frescos, mis fantasmas están para explicarme
de que se trata todo, me señalan una flor, un árbol, se detienen a explicarme
directo a mi oído, se lo presto, les doy mi mente y mi tiempo, los hago mío,
son nuestro, soy suyo, me distraigo en toda la pompa y fanfarria, en todo sus argumentos,
de repente un terremoto sacude mis pies, el camino se desintegra debajo de
ellos, las voces me quieren explicar en que consta este fenómeno, pero sé que
si los escucho puede ser tarde para correr, pero quiero saber, quiero que me
cuenten, pero sé que tengo que escapar, los invito a que me sigan, no quiero
estar solo, súbitamente tropiezo, caigo dentro de una grieta, en vez de
ayudarme a salir, estos fantasmas intentan explicarme porque estoy ahí dentro,
mis fuerzas flaquean, la hierba verde a la que me aferro empieza a soltar sus
raíces de la tierra, mis manos ya no aguantan mi peso, se sueltan, y escucho el
murmullo lejano de mis fantasmas, ninguno se tiró al pozo conmigo, dejo de ver
la luz como algo que me cubre y solo queda el destello de un haz lejano, muy
lejos, cierro los ojos mientras caigo, abro mis brazos, mis oídos zumban,
mi respiración se entrecorta, ya no siento el mundo, me rodea algo que no llego
a distinguir que es, me queda la memoria de ese camino, y me intriga saber si era
el correcto, sigo descendiendo en este pozo sin fondo, quisiera no haber
escuchado a mis fantasmas, pero no pude evitarlo, me llamaban como las dríades
del bosque llaman a los caminantes que están perdidos, su voz era familiar, y
las tomé por buenas, el final se acerca, siento la proximidad del suelo, todo
se termina pronto, sonrío triste, solo, antes de tocar el fondo, otra meta,
otro camino.
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