lunes, 18 de diciembre de 2017

La Tranquera - CAPITULO 5

     Miércoles 13 de febrero del 2008
     Al parecer a Pampa le gustó el juguete, tanto le gustó que tengo que ir a comprarle otro nuevo, y más resistente, al principio le dio miedo, y estuvo como cinco minutos olfateándome hasta que agarró confianza, una vez que estuvo todo reconocido, se puso muy juguetona, toda un personaje, trató de morderse la cola corriendo en círculos como media hora, se tiraba al suelo, se revolcaba, se paraba, me lamía la cara, y obviamente se lamía otras cosas también, sí esto ayuda para asentar el rol de hippie, y al mismo tiempo ganar su confianza, bienvenido sea, igual me llamó mucho la atención por momentos, cuando se mantenía en posición de alerta, como si alguien estuviese en la puerta del frente esperando por entrar, se quedaba mirando un rato, luego pasaba la mirada hacia mí, como a la espera de que haga algo, y así intercalaba su atención, de la puerta hacia mi, y de mi hacia la puerta, cada vez que yo miraba no había nadie, pero la última vez que me di vuelta sentí un escalofrío que bajaba por mi espalda, quizás fue mi propia paranoia y sugestión, tuve la sensación como si algo u alguien nos estuviese observando.
     Cambiando de tema, ayer fuimos con Raúl a ver la casa, está como a un kilómetro de distancia de la actual casa, más o menos, digo más o menos, porque como en todo el interior, las distancias son totalmente subjetivas, ahora bien, el camino es recto, no hay que desviarse para ningún lado, cosa que es buena, porque no hay luz que te ayude si te perdés, así que tengo que comprar pilas para la linterna, y también voy a tener que conseguir botas de lluvia, por las dudas, sea la distancia que sea, no hay un metro de asfalto desde acá hasta allá, si llueve me voy a embarrar hasta los tuétanos. La casa está a medio terminar, eso, si uno la quiere ver con cariño, el lugar no tiene ni techo, el baño se encuentra afuera, como a veinte metros de la casa, la cocina no tiene muebles, ni gas, ni heladera, ni nada, pero Raúl me dijo que tenia un anafe y una garrafa para llevarme, creo que con eso voy a estar bien, hay un especie de catre con elásticos de hierro, bien ruidoso, pero por lo menos tengo una buena vista, a la noche puedo tocar la guitarra mirando las estrellas, tengo que encontrarle el lado positivo ¿no?  Más allá de lo precario de la habitación, el parque es enorme, lleno de verde, apenas entrás, a la izquierda hay algunos árboles frutales, ninguno tiene nada todavía, pero quedan lindos igual, a la derecha hay un alambrado que da a un campito, el vecino no estaba, pero vi que tenía algunas vacas y caballos, que lindo sería tener uno de esos para salir a cabalgar una tarde, bien de campo.!


     Creo que hoy me extendí demasiado, mañana voy a comprar las cosas que me hacen falta para la casa y a la tarde de nuevo a la plaza hasta que las velas no ardan!. ¡Velas! ¡Tengo que comprar velas!

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